NUESTRA FILOSOFÍA · ONCETARTESSOS
El arte de la crianza canina

Criar es asumir un compromiso con cada vida
Desde nuestros comienzos fuimos conscientes del compromiso que adquiríamos con esta magnífica raza y de la responsabilidad de traer al mundo nuevas vidas en forma de cachorros de Jack Russell Terrier.
Su belleza, su entrega y el vínculo que nos regalaron nuestros primeros perros marcaron para siempre nuestra forma de entender la crianza. Los que llegaron después no hicieron más que afianzar esa convicción: detrás de cada camada hay decisiones, dedicación y una responsabilidad que continúa mucho después de la entrega.
La búsqueda que nos mueve
La imagen del Jack que soñamos nos acompaña a diario y, siendo honestos, nos ha robado alguna que otra noche de sueño. Sabemos que el ejemplar perfecto no existe. Por eso, nuestro trabajo consiste en aprender, observar y seleccionar con criterio, buscando mejorar generación tras generación.
Pero hay algo que nos importa todavía más: el destino de esos pequeños que salen de tierras Tartessas. Queremos que encuentren una familia que los comprenda, los cuide y los quiera durante toda su vida. Pasan los años y esa inquietud sigue intacta.
El instante que da sentido a todo
Hay un momento que nunca pierde su fuerza: ver nacer a un cachorro, todavía mojado, frágil e indefenso, y acompañarlo en sus primeros instantes junto a su madre.
Esa imagen queda grabada en nuestra memoria. Es la que da su significado más profundo a la palabra «criador» y nos recuerda por qué debemos exigirnos tanto en cada decisión.
Salud, carácter y respeto por la raza
Nuestra cría selectiva se apoya en el conocimiento de la genética y la salud, en la historia del Jack Russell Terrier y en el estándar de la Federación Cinológica Internacional (FCI).
A esos fundamentos se une algo inseparable de Oncetartessos: el carácter. Llevamos más de veinte años trabajando en una selección orientada a perros sociables y cercanos, capaces de compartir la vida familiar, acompañada de atención y experiencias cotidianas desde sus primeras etapas.
Planificamos nuestras camadas para poder dedicar a las madres y a los cachorros el tiempo que necesitan. La atención individual y el bienestar de cada uno forman parte de nuestra manera de criar.
Elegir un compañero de vida merece tiempo
La llegada de un Jack Russell debe nacer de una decisión meditada. Su simpatía puede enamorar a primera vista, pero la convivencia necesita también tiempo, cuidados, educación y el compromiso de toda la familia.
Informaros sobre su carácter, su origen y sus necesidades es una forma de empezar a cuidarlo antes de conocerlo. Pensad en vuestro día a día, en lo que podéis ofrecerle y en cómo vais a hacerle un lugar en vuestra vida.
Nos gusta que preguntéis y que os toméis el tiempo necesario. Queremos que la ilusión vaya acompañada de información y confianza.
Todo empieza por conocernos
Si compartís esta forma de entender la convivencia con un perro, estaremos encantados de escucharos. Hablemos de vuestra familia, de vuestras dudas y de ese compañero que imagináis a vuestro lado.
Hablemos